Intervenciones basadas en la evidencia en TEA: El método Denver

Los Trastornos del Espectro Autista (TEA) son trastornos del neurodesarrollo caracterizados por una alteración en el desarrollo de la comunicación y la interacción social, junto con la presencia de patrones de comportamiento, intereses y actividades restringidos (Martos y Burgos, en Arnedo y colaboradores, 2015). Una detección precoz y una intervención basada en la evidencia científica son fundamentales en la atención a las personas con este diagnóstico. Dentro de las intervenciones con marcado apoyo empírico encontramos el Método Denver (Rogers y Dawson, 2015), un modelo de intervención completo y de aplicación temprana para niños pequeños a partir de los 12 meses de edad hasta los 5 años aproximadamente. El Método Denver se basa en los actuales conocimientos empíricos del aprendizaje de los niños pequeños y de los efectos del TEA sobre el desarrollo temprano. Su objetivo es reducir la gravedad de los síntomas y acelerar el ritmo del desarrollo. Además, apuesta por crear un equipo de intervención multidisciplinar que no sólo intervenga con el niño sino que también forme y guíe a los padres para que puedan continuar las sesiones de estimulación temprana en casa aprovechando las rutinas del día a día para favorecer el aprendizaje social, emocional y comunicativo. Este equipo multidisciplinar comienza por evaluar las habilidades actuales del niño mediante la “Lista de verificación del currículo ESDM”. A continuación, establecen los objetivos de trabajo a 12 semanas vista. Así, cada 3 meses se evalúa el progreso y se proponen nuevos objetivos. La prioridad suele ser despertar el interés y la motivación social del niño, ya que generalmente no muestran preferencia por compartir experiencias con otras personas. Así, se busca incrementar el lenguaje y la comunicación con base a la interacción afectiva positiva. Se buscan múltiples y variadas oportunidades de comunicación para que el niño aprenda en diferentes actividades y lugares. A los niños con autismo no parece que las interacciones sociales les proporcionen de forma natural tanta gratificación como a los demás niños. Según la evidencia disponible hasta le fecha, se cree que una de las diferencias biológicas básicas subyacentes en el autismo es la diminución de esa recompensa interna que se recibe de participar en las interacciones sociales (Dawson et al., 2001).

«Formación Oficial Online Modelo Denver Avanzado» Mayo 2021 Más información

  Afortunadamente, ese sistema biológico se puede moldear y se regula con las experiencias del niño. Es por esto que el Método Denver da especial importancia al papel de la familia, ya que son ellos los que más tiempo pasan con el pequeño y pueden proporcionar experiencias de juego gratificantes que aumenten el placer que el niño siente con respeto a las interacciones sociales. Así, aumentará su motivación interna por buscarlas y disfrutarlas. ¿Y cómo se entrena a las familias para que aumenten la motivación social? Se hace especial hincapié en maximizar lo que ellos llaman el “cociente de diversión”. Simplemente porque más diversión significa más oportunidades de aprendizaje, y aprendizaje más rápido. Esto se consigue a través de experiencias recíprocas compartidas o rutinas sensoriales sociales. Estas rutinas no son más que actividades marcadamente sociales en las que se participa con el niño cara a cara, están caracterizadas por la reciprocidad y generalmente no conllevan la manipulación de objetos. Las rutinas sensoriales sociales enseñan al niño que los cuerpos y las caras de las demás personas dicen cosas, son una fuente importante de comunicación.  La creación de rutinas divertidas en las que se comparten sonrisas, se ponen caras raras o se añaden sonidos, motivan al niño a comunicar que desea seguir realizando la actividad, abriendo una vía muy importante para enseñar otras habilidades de comunicación. En definitiva, el Método Denver es uno de los métodos de intervención con niños o niñas con TEA que más evidencia científica tiene a sus espaldas. En él, la tríada padres-niños-terapeutas trabaja de forma intensiva aprovechando el juego y los intereses del niño para desarrollar diferentes aprendizajes con respecto a la comunicación verbal y no verbal, la imitación, el desarrollo social y el juego. Referencias bibliográficas: – Dawson, G. et al. (2001). Brief report: recognition memory and stimulus-reward associations. Indirect support for the role of ventromedial prefrontal dysfunction in autism. Journal of autism and developmental disorders, 3(31), 337-341. – Martos, J., y Burgos, M. (2015). Trastornos del espectro autista. Una visión actual. En Arnedo, M., Montes, A., Bembibre, J., y Triviño, M. (2015), Neuropsicología infantil. A través de casos clínicos. Madrid: Editorial Panamericana. – Rogers, S. J., & Dawson, G. (2010). Early Start Denver Model for young children with autism: Promoting language, learning, and engagement. New York, NY, US: Guilford Press. – Rogers, S. J., Dawson, G. y Vismara, L. A. (2010). An early start for your child with autism. Using everyday activities to help ids connect, communicate, and learn. New York: The Guilford Press.