DINAMICAS DE PATIO EFECTIVAS PARA LA MEJORA DE LAS HABILIDADES SOCIALES EN EL TEA

El momento de recreo o de patio es por regla general un rato de esparcimiento y relajación, un lugar donde socializar y aprender a relacionarse en la compleja trama social que nos rodea. Sin embargo, en ocasiones, los alumnos con TEA, por sus características, se encuentran perdidos, confundidos o ansiosos, es para ellos el momento más difícil de la jornada escolar. Por ello, en no pocas ocasiones desarrollan conductas de huida y escape, alejándoles cada vez mas de una correcta relación social y disminuyendo sus deseos de relacionarse.

Para evitarlo, son necesarias las acciones educativas encaminadas a favorecer el intercambio social entre estos alumnos y sus iguales. Deben ser acciones planificadas, con unos objetivos claros que involucren a toda la comunidad educativa, y de la que la familia debe estar informada.

Un punto de inicio para fomentar estas interacciones en el momento del recreo pueden ser los rincones de juego. El trabajo o el juego por rincones es el más adecuado para estos alumnos, ya que cuanta con una estructura y unos apoyos que hacen el lugar mas predecible y organizado, ayudando así a su inflexibilidad cognitiva y logrando que puedan participar en los juegos e intercambios sociales del patio de forma más significativa.

Estos apoyos estructurales son siempre temporales, en función de la necesidad que presente el alumno o alumna. Poco a poco, podemos ir retirando esa estructura y esos apoyos, una vez que los logros del alumno con TEA mejoren su iniciativa, su estabilidad emocional y sus conocimientos sociales. Es esta, sin duda, otra de las ventajas de esta forma de organización: la flexibilidad. De esta forma, podremos ir adaptándonos a los cambios propios del desarrollo social normativo.

En los juegos, nuestro papel será a veces el de mediador o facilitador en las relaciones entre iguales. Por ejemplo, cuestiones como las reglas de un juego, los momentos de broma, las conversaciones y los turnos de palabra, deberemos hacerlos explícitos a los alumnos con TEA para que pueda entender la situación. Por otro lado, es necesario el ensayo previo de las normas de un juego determinado. Otras veces nuestro papel será el de modelo a seguir, siendo el modelaje una herramienta básica.

En la etapa de educación infantil, han mostrado su efectividad dinámicas como las siguientes:

  • Circuitos de motricidad.
  • Juegos populares propios de la edad: corro de la patata, pasemisí, pollito inglés, zapatilla por detrás…
  • Juegos de arenero y columpios: para que el alumno con TEA pudiera participar de forma inclusiva en ellos, deberíamos dotarles de algún tipo de estructura, como actividades conjuntas para llenar de arena un cajón más grande y que varios alumnos en grupo contribuyan a ello, cada uno de ellos con un cubo diferente.

En las etapas de educación primaria, formas de organización y dinámicas de recreo que han mostrado su efectividad han sido (Nielfa, N., 2016; Ruiz Bustos, Muñoz Torres, 2017):

  • Juegos de relevos
  • Juegos de movimiento tipo Twister
  • Juegos de mesa adaptados a la edad : parchís, dardos, oca, , cartas (baraja española, uno, parejas,…), comecocos de papel, dominó, rummikub, construcciones, circuitos-pistas de coches, Scatergories, ahorcado,…se recomienda juegos de tipo grupal más que de parejas (ajedrez, damas, quién es quién)
  • Rincón de juegos populares (pilla-pilla, policías y ladrones, pañuelito, matar (balón prisionero), rayuela, gallinita ciega, …
  • Rincón de deportes: fútbol, baloncesto, bolos, petanca, pin-pon, minigolf… Se pueden organizar a modo de “liga” con los deportes más mayoritarios en los que participen todos los grupos del centro.
  • Rincón de música: zumba, baile o incluso karaoke o simulación de programas tipo “La voz kids”, donde uno actúa y el resto hace de jurado, juegos como la conga, las estatuas, el juego de la silla…

En la etapa de educación secundaria las relaciones entre iguales en los momentos de recreo se basan casi exclusivamente en conversaciones sobre sus centros de interés (a excepción de los apasionados por el deporte o por los videojuegos de móvil), por lo que las habilidades conversacionales van a tener un papel muy importante en las interacciones, como por ejemplo (Nielfa, N, 2016):

  • Iniciar o introducirse en una conversación
  • Seguir los cambios de tema o cambiar éste
  • Mostrar reciprocidad conversacional (preguntar al otro ¿y tú?)
  • Comprender la jerga propia de la edad y utilizarla de forma
  • natural (no forzada)
  • Aportar algún comentario relevante a la conversación
  • Detectar ironías, dobles sentidos…

El fin último a conseguir debe ser conseguir que esas interacciones centradas en actividades concretas y un contexto determinado, pasen poco a poco a convertirse en relaciones en las que todos los implicados aportan y disfrutan mutuamente y que se pueden extender a otros contextos y momentos del día.

De esta forma, el alumno con TEA podrá contar con una red de apoyo natural y conseguir el objetivo que tanto asían muchos de ellos: tener amigos (versus compañeros)

Bibliografía

CG Junco, G Lagar (2018). Patios y Parques Dinámicos. Programa y herramienta de inclusión para personas con TEA. Congreso Internacional de Educación y Aprendizaje. París, France.

Ruiz Bustos, S; Muñoz Torres, M. (2017) ¡Yo también juego! ¿TEApuntas?. Asociación Autismo Córdoba

Nielfa, N. (2016). Aprendo en el Recreo. Autismo Sevilla.

Milagrosa Carillo Fuertes

Maestra – Pedagogía Terapéutica

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