Tanto el Manual Diagnóstico y Estadístico de Desórdenes Mentales (DSM), que es el sistema de clasificación diagnóstica con mayor relevancia internacional, como la Organización Mundial de la Salud (OMS) consideran los trastornos de espectro autista (TEA) como trastornos generalizados del desarrollo. Se caracterizan por una amplia variedad de expresiones clínicas y conductuales que son el resultado de disfunciones multifactoriales de desarrollo del sistema nervioso central.

Pese a que el autismo no puede considerarse como un diagnóstico único, sino como un conjunto de trastornos, y que podemos encontrar grandes diferencias en cuanto a coeficiente intelectual o gravedad de los síntomas, existen una serie de características comunes: problemas de reciprocidad social y de comunicación (verbal y no verbal) y conductas restringidas y repetitivas.
Este desorden suele manifestarse durante los tres primeros años de vida, aunque determinados tipos de autismo, como el síndrome de Asperger, al no existir ningún tipo de retraso intelectual ni rasgo físico que ayude a identificarlo puede diagnosticarse mucho más tarde.

Las causas específicas asociadas a un diagnóstico del espectro autista son un misterio en la gran mayoría de casos (un 90%) y en el 10% restante normalmente se asocia a la fragilidad del cromosoma X, esclerosis tuberosa o anormalidades cromosomas detectables cito genéticamente.

ÍNDICE
– Introducción
– Los trastornos de espectro autista
– Autismo (o autismo clásico)
– Síndrome de Rett
– Síndrome de Asperger (o autismo de alto rendimiento)
– Síndrome desintegrado infantil (o síndrome de Heller)
– Trastorno generalizado del desarrollo no especificado
– La intervención en el aula
– La intervención psicomotora y los trastornos del espectro autista
– El aprendizaje por imitación y los trastornos del espectro autista

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