Desde que Piaget formulara en ámbitos el desarrollo infantil, describiéndolo como una serie de etapas de distinto tipo (cognitivo, psicomotor, lingüístico, socio-emocional) ha prevalecido la idea de que el desarrollo se produce por áreas, y la rehabilitación de los niños con necesidades educativas especiales se ha basado fundamentalmente en el desarrollo de lenguaje y habilidades cognitivas, agregando terapias para el sistema psicomotor si el niño evidencia dificultades en esta área.
En este paradigma coexisten dos errores fundamentales. En primer lugar, el desarrollo del niño puede separarse en ámbitos si nos movemos con fines puramente descriptivos, pero de ninguna manera esta separación obedece a al desarrollo real, el cual se haya íntimamente intrincado, dependiendo uno del otro. En segundo lugar, suponer, al estilo de las teorías clásicas, que un ámbito es mas relevante que otro, es un tremendo error, pues un niño sin una base emocional adecuada no se desarrollará bien cognitiva ni lingüísticamente, pues influye en la intención comunicativa, en los comportamientos sociales más complejos, y en la adquisición de habilidades cognitivas que permitan el acceso a ideas simbólicas y pensamiento lógico.

El ser humano es global, indivisible en fragmentos, y cada niño tiene un perfil único de fortalezas y debilidades individuales, relaciones familiares y habilidades funcionales del desarrollo, aunque compartan un mismo diagnostico sindromático. Bajo esta premisa se han desarrollado terapias naturalistas, que respetan esta indivisibilidad del niño como ser humano, como la que Stanley Greenspan llamó el “modelo DIR” con el fin de promover un óptimo desarrollo infantil. Se trata de un abordaje relacional e interdisciplinar para las dificultades de relación y comunicación que aparecen en múltiples trastornos.

Fomacion “Intervención en Dislexia”
Ponente: Juan Cruz Ripoll.
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Las siglas del modelo DIR representan 3 componentes claves a considerar para poder entender y promover desarrollo infantil:
– D (Desarrollo): Consiste en entender la etapa de Desarrollo socio-emocional o “funcional” en que se encuentra el niño/a
– I (Individualidad): Consiste en entender las diferencias Individuales que cada niño aporta al momento de interactuar
– R (Relaciones): Consiste en entender los patrones Relacionales que afectan la interacción del niño/a con sus padres o cuidadores significativos, aspecto que juega un rol clave para tener oportunidades de organizar los instrumentos del desarrollo al servicio de conductas comunicativas cada vez más complejas

La principal estrategia de intervención en la cual se basa el modelo DIR es originalmente conocida en ingles como Floor Time, o Juego Circular en español, en función de sus principios básicos de usar el juego y establecer círculos de comunicación. De acuerdo con Greenspan y Wieder, el juego circular es “una forma sistemática de jugar con un niño para ayudarlo a subir por las etapas de desarrollo”.

Se trata de una estrategia que consiste en el apoyo a los padres / cuidadores, o también tutores, en el contexto escolar, a establecer sesiones de interacciones lúdicas diarias en el suelo, con los niños/as, fortaleciendo así la regulación y el vinculo, la capacidad para expresar emociones o deseos a través de conductas comunicativas cada vez más complejas.
Pero, ¿cómo se pone en práctica?:

En primer lugar, es necesario planificar el lugar de juego. Debemos Identificar un lugar donde jugar que sea seguro, tranquilo, sin grandes distracciones, placentero, previniendo dificultades y anticipándonos a ellas.

En cuanto al tiempo, debe ser un momento en que tanto los padres como el niño tengan buena disposición.
Se comienza por preguntar al niño “a que quiere jugar” y observar su respuesta, su interés. La respuesta a esta pregunta es el inicio de un círculo de comunicación que el niño ha comenzado, y que le permite mantener el control. A partir de esta respuesta, el adulto desarrolla una expansión, la cual permite a la vez introducir gradualmente nuevos desafíos para esta etapa y/o avanzar hacia la siguiente etapa (diálogos, negociaciones etc); de esta manera el método Floortime ayuda a que las ideas del niño se hagan más amplias y más ricas al darle oportunidades para tener éxito en sus intenciones, a la vez que gradualmente de incorporan mayores demandas.

El tono del circulo comunicativo debe ser el humor. Usar el humor, el absurdo, gozar la interacción, ya que el niño aprenderá más en estados afectivos intensos, bajo “tonalidad afectiva alta”. Debemos asegurar momentos positivos, agradables y divertidos, puesto que, si la experiencia es placentera, la querrá repetir, pero si la experiencia es agotadora o atemorizante, la querrá evitar. Por eso, en esta metodología, se hace mucho hincapié en mantener un tono positivo durante toda la sesión, mientras que debemos parar en el momento que uno de los dos se canse, se aburra o cambie su disposición.

Para saber más:

Breinbauer, C (2006). Fortaleciendo el desarrollo de niños con necesidades especiales: Introducción al Modelo DIR y la terapia Floortime o Juego Circular. Revista de la Asociación Peruana de Psicoterapia Psicoanalítica de Niños y Adolescentes. No 11, 2006
Casals, Abelenda (2012). El modelo DIR®/Floortime™: un abordaje relacional e interdisciplinar para las dificultades de relación y comunicación. Norte de salud mental, vol