La dislexia es la dificultad para leer, reconocer, comprender y deletrear palabras, pudiendo estar afectada la ortografía a la hora de escribir. Esto es debido a una alteración del neurodesarrollo que les dificultad el aprendizaje lecto-escritor. El niño disléxico posee una inteligencia normal y no presenta ninguna discapacidad sensorial ni psíquica, es un niño más bien tímido que suele cansarse mentalmente rápido y le cuesta concretarse cuando tiene que resolver tareas relacionadas con el lenguaje debido a la dificultad que tienen para realizarlas. Todo esto causa problemas de aprendizaje y generan sentimientos de malestar en el niño. Actualmente, no se sabe con certeza cuál es el origen de la dislexia evolutiva que es la que suele estar presente desde el principio en el niño y no es causada por ningún traumatismo. Los últimos estudios reflejan que es debida a múltiples causas genéticas, neurobiológicas y cognitivas, que combinadas, generan el trastorno.

A nivel neurobiológico encontramos que en las primeras etapas del neurodesarrollo embrionario se da una alteración en las migraciones neuronales que no se realizan como deberían y generan ectopias, es decir, las neuronas van a situarse en lugares que no deberían de estar provocando que se acumulen en distintas áreas cerebrales. Según donde se acumule la dislexia presentará unas características distintivas generándose los distintos tipos.

Las consecuencias que causan estas migraciones irregulares las observamos con las técnicas de neuroimagen. Eraldo Paulesu junto con su equipo estudiaron, en la Universidad de Milán, la actividad cerebral del cerebro disléxico a partir de los cambios del flujo sanguíneo encontrando que en estas personas se da una reducción de la actividad del hemisferio izquierdo que es quién se encarga de todo lo relacionado con el lenguaje escrito y hablado, las habilidades matemáticas entre otros procesos. Concretamente se ven comprometidos:

• El lóbulo occipital, que contiene áreas específicas centradas en la recepción e interpretación de las imágenes visuales del lenguaje. Es de vital importancia pues para la lectura y su comprensión.
• La circunvolución frontal inferior, participa en la lectura ya que reconoce visualmente las letras y las representaciones gráficas.
• El área parieto-temporal. Es una de las principales áreas de asociación cerebral ya que se encarga de integrar la información que le llega desde los sentidos, analizándola y dándole un significado en conjunto. Es por ello que tiene un papel especialmente relevante en el lenguaje tanto hablado como escrito. Cuenta con distintas estructuras especializadas para este fin: la circunvolución angular encargada del procesamiento visual del lenguaje, el área de Wernicke que se encarga de la compresión del lenguaje, el área de Brocca que se encarga de la representación y producción fonológica, es decir del habla en sí.

La disminución de actividad en estas estructuras del hemisferio izquierdo estaría provocada por un desarrollo anómalo y una densidad inferior de la sustancia gris que reduciría la conexión con la sustancia blanca todo ello debido a las alteraciones en la migración neuronal. Pero ¿que provocaría estas alteraciones?
La repuesta podría estar codificada en nuestros cromosomas. Se cree que el 60% de la dislexia evolutiva podría tener un origen genético.
Los estudios de Kang y Drayna (2011) sobre ligamiento y asociación indican que los cromosomas 3, 6 y 15 podrían poseer los genes responsables de la manifestación de este trastorno.

Desde la perspectiva cognitiva también se han presentado distintas hipótesis para explicar el origen de la dislexia evolutiva. La que parece tener más apoyos es la teoría del déficit fonológica de Rasmus. Desde esta visión se parte de la idea de que los disléxicos poseen alteraciones en la representación, procesamiento y manipulación de los sonidos del habla. Esto provocaría que el niño tenga problemas con:
– La conciencia fonológica. Que consiste en el manejo, análisis e integración de los sonidos de las palabras.
– Recordar serie de palabras o números y dificultades para repetir pseudopalabras.
– Un menor vocabulario y velocidad a la hora de nombrar objetos, rimar, encontrar sinónimos, etc.
– Dificultades en el deletreo y la lectura.
– Para aprender a leer, escribir, hablar es indispensable que el niño sea capaz de percibir adecuadamente y procesar correctamente los fonemas y la representación gráfica de estos que son las letras. E integrar así mismo en su mente la palabra escrita con sus sonidos correspondientes y su significado para de esta manera leer de manera comprensiva y correcta.

Para Rasmus, al haber una alteración de este sistema será complicado para el niño disléxico desenvolverse en estas tareas.
A la vista de estas teorías parecería imposible una intervención o tratamiento que ayude al niño disléxico a manejarse por el complejo mundo de la palabra. Sin embargo, las hay y es muy necesario que los profesionales infato-juveniles, educadores, psicopedagogos, psicólogos, logopedas conozcan estas intervenciones tan necesarias para que el niño pueda desenvolverse mejor no solo en el colegio, sino también en su vida futura.

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