Son tantos y tan diversos los cuadros en los que las funciones ejecutivas se muestran alteradas, que es frecuente oír hablar de ellas. Estamos hablando de lo que Ortega Tapia (2013), neuropsicóloga de la Fundación CADAH, define como aquellas funciones que regulan nuestros actos más complejos: planificación, organización, secuenciación, relaciones causales, el razonamiento lógico, el pensamiento deductivo etc. En definitiva, aquellas funciones instrumentales que nos permiten llevar a cabo acciones para alcanzar metas y que llenan las actividades comunes de nuestro día a día, desde hacer un sándwich, hacer un examen, movernos por una ciudad nueva, atender a un imprevisto o planear lo que haremos el próximo fin de semana.
Es indiscutible que una alteración en estas funciones produce a todos los niveles de la vida una serie de dificultades que hacen necesaria e imprescindible la intervención para tratar de reducir las consecuencias y estimular el desarrollo, el cual no finaliza hasta los 12 años de edad.

En el entorno escolar es frecuente que los maestros especialistas en pedagogía terapéutica, tras la pertinente evaluación psicopedagógica en la que se definen las necesidades educativas especiales que el alumno precisa, lleven a cabo programas específicos para el desarrollo de estas funciones, y por otra parte brinden una serie de orientaciones metodológicas y organizativas al tutor del alumno o alumna, que, si bien están dirigidas al alumno/a en concreto, a menudo facilitan y benefician el trabajo de sus compañeros de aula, ya que ¿quién no agradece un apoyo visual de aquello que está escuchando o intentando aprender, por ejemplo? Es evidente que siempre que sea posible es beneficioso que el programa se realice dentro del aula.
Pero en cualquier caso, cada caso es distinto, y el dónde y cuándo poner en marcha el programa específico dependerá de las posibilidades que tenga el maestro en el aula, y de las características del alumno, siendo posible en cualquier caso complementar el tiempo de trabajo en el aula ordinaria con sesiones de trabajo en el aula de apoyo, si es necesario, de forma más individualizada y con recursos específicos.

Así, está fuera de discurso que todo tutor de un alumno con déficit de las funciones ejecutivas debe conocer unas pautas, que son en las que nos centraremos en el presente artículo. Estas pautas, que como hemos dicho, suele facilitar el maestro de pedagogía terapéutica al tutor, deben reflejar el conocimiento y comprensión de las consecuencias que la alteración produce, y tener como finalidad dar respuesta a las necesidades que el alumno concreto presenta, y que pueden diferir muchísimo de otros alumnos con la misma alteración.
Hemos tomado la Guía para el profesorado: Entender y atender al alumnado con déficit de atención e hiperactividad en las aulas del Gobierno de Navarra (2012) para realizar una selección, pues creemos que a través de ellas entenderemos mejor a esta alteración:

ORIENTACIONES GENERALES

Dedicar las primeras horas de la mañana a las áreas que requieren un mayor esfuerzo intelectual, y dedicar las últimas horas de la mañana o de la tarde a las áreas que requieran menor concentración.

Preparar y organizar las sesiones anticipadamente: adecuar y definir los contenidos, y secuenciar las actividades ajustándolas a la realidad del aula …

Programar la actividad diaria alternando actividades teóricas con trabajo práctico (estudio-ejercicio, estudio-trabajo).

Tener en cuenta que el nivel de atención no siempre va a ser el mismo, por lo que habrá que utilizar técnicas para controlar este nivel de atención, con variedad de actividades, novedades y ofreciendo primero actividades sencillas.

Verificar antes de comenzar que el alumno tiene preparado todo lo necesario para realizar la actividad.

Utilizar estrategias prosódicas y de dramatización para captar la atención inicial: voz baja, teatralizar, gesticular…

En alumnos mas mayores, iniciar la sesión con un esquema o guión de lo que se va a trabajar

 

ORIENTACIONES PARA EL TRABAJO DURANTE LA SESION

Intercalar tiempos de explicación y trabajo personal.

Utilizar estrategias para mantener el nivel de atención tales como la gesticulación y los cambios de entonación.

Favorecer el contacto ocular con el alumno.

Simplificar las explicaciones y enfatizar la idea principal.

Apoyar con información visual y modelos claros la tarea.

Asegurarse de la comprensión de lo explicado, realizando preguntas sencillas y frecuentes

Proporcionarle un listado de los conceptos clave.

 

ORIENTACIONES PARA FINALIZAR LA SESION

Una vez concluida la explicación realizar un resumen de la misma.

Utilizar los últimos minutos de clase para asegurarse de que se ha comprendido lo trabajado, y si han apuntado correctamente el trabajo de casa.

Es de gran importancia que los alumnos/as se autoevalúen, para lo cual podemos utilizar un sistema de economía de fichas, recompensando los logros con recompensas según los intereses de cada niño.

Además, es positivo que el propio alumno valore cómo se ha sentido durante la sesión y la dificultad de la tarea a través de adhesivos con pictogramas de diversas emociones, verbalizando los motivos de la elección del adhesivo.